Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación. Vol 2, núm.2. 2004

Villar Angulo, L.M. (Dir.) (2004). Capacidades docentes para una gestión de calidad en Educación Secundaria. Madrid: McGraw-Hill/Interamericana. 304 págs.

Antonio Bolívar

La formación inicial del profesorado de Secundaria Obligatoria en España arrastra graves déficits, por no haber tomado las medidas largamente demandadas, que -además- se han agudizado como consecuencia del cambio de escenario que ha supuesto la Reforma educativa de los noventa (extensión de la escolaridad obligatoria hasta los 16 años y nuevos contenidos curriculares). La especialización en una disciplina universitaria (Matemáticas, Lengua, Filosofía, etc.), que consideran su competencia e identidad primaria, no sirve para gestionar el currículum escolar, cuando faltan competencias didácticas. Este libro recoge el conocimiento profesional que se considera más necesario para navegar en la enseñanza en los Institutos de Educación Secundaria, expresado en un conjunto de capacidades.

Organizado arquitectónicamente en una estructura común de similar montaje y extensión, se divide en cinco módulos o partes fundamentales de la acción docente, comprendiendo un total de 22 capacidades, interviniendo en su elaboración un total de 37 autores. El capítulo inicial del director marca el sentido y presentación del libro. Los módulos o partes y las correspondientes capacidades, enunciadas como normas prácticas de acción, son los siguientes: Parte I: El profesional docente (Procure acercarse a la condición de agente de calidad o profesional reflexivo, represente el papel de tutor, autovalórese). Parte II: El aprendiz (atienda a la diversidad del aprendiz, motive y cree actitudes positivas, desarrolle habilidades metacognitivas en los estudiantes, organice enseñanzas de compañeros). Parte III: La enseñanza como acción dialógica (asegure la comunicación en clase y negocie acuerdos de aprendizaje, converse y discuta, interrogue en lugar de explicar, reproduzca destrezas de gestión de aprendizaje, identifique el clima de clase). Parte IV: La enseñanza como trabajo curricular (articule metas y valores, provea con amplitud y equilibrio el contenido curricular, construya guías de estudio que tengan coherencia, progresión y diferenciación, ofrezca un glosario de actividades de estudio independiente, establezca una coordinación curricular con colegas en el departamento). Parte V: Evaluación de la instrucción (supervise las tareas, evalúe formativa y sumativamente, use y proporcione retroacción, mida las tareas de aprendizaje, constate la validez de las pruebas).

Cada capacidad está estructurada en seis apartados que se repiten en todas ellas: la lógica o sentido de la capacidad, su uso curricular en una materia y aula, su aplicación en una innovación o plan de mejora, exhortaciones que un profesor mentor puede formular, imagen de la capacidad en distintos escenarios, y aprendizaje de la excelencia en un escenario real y en otro virtual. Al final de cada una se incluye referencias bibliográficas y direcciones útiles de Internet. De este modo, se esquematiza en pasos algunos de los núcleos esenciales en la adquisición de competencias didácticas.

Al respecto, el director del libro prefiere el término "capacidad" al de "competencia", actualmente en boga en el lenguaje pedagógico. En una fina distinción Michael Eraut diferencia entre un concepto de competencia situado socialmente (habilidad para realizar tareas y roles de acuerdo con los estándares esperados) y un concepto situado individualmente (conjunto de capacidades o características personales requeridas en un trabajo o situación específica). Eraut recomienda usar la palabra "capacidad" para describir el concepto situado individualmente, como aptitudes que una persona posee y que puede demostrar en un contexto apropiado, mientras competencia sería la habilidad para realizar las tareas y roles requeridos según los estándares esperados. En este caso, Luis Miguel Villar opta porque las capacidades de un futuro docente son habilidades individuales para realizar tareas de acuerdo con requerimientos y situaciones específicas, en lugar de estándares externos.

El libro tiene su origen y se complementa con el Proyecto "Quintiliano" de un "Estudio piloto de un modelo de Formación inicial del profesorado de Educación Secundaria en Red" [http://quintiliano.cica.es], formado por distintos Grupos de Investigación de Sevilla, Jaén y Granada, al que se han unido profesores de La Laguna. Además, el director del libro, este año ha publicado otros dos libros referidos a la enseñanza universitaria: en la misma editorial, con la profesora Olga Alegre, de la Universidad de La Laguna, Manual para la excelencia en la Enseñanza Superior; y, en coordinación, Programa para la mejora de la docencia universitaria (Madrid, Pearson Educación). Precisamente, este último, de similar fractura al que reseñamos, está organizado igualmente en torno a treinta capacidades para la enseñanza universitaria, subdivididas en distintas dimensiones.

Desconocemos cómo finalmente, tras su aplazamiento, va a quedar en España configurada la formación didáctica del profesorado de Secundaria. En esta situación de incertidumbre, estimo acertado pasar de dichas regulaciones para configurar una propuesta razonable, que se pueda emplear en la actual o futura situación. El peligro que suele tener plegarse a las regulaciones administrativas, por querer actualizar y contextualizar la teoría pedagógica, en que queden pronto superadas. Eso sucede con las continuas referencias a la LOCE, ahora aplazada y, próximamente, derogada.

El libro es más un manual de sugerencias de utilización de herramientas, cuya potencialidad de las múltiples instrumentos, para extraer mayor o menor fruto, depende del profesor experto que los utilice. De ahí el apartado, en cada capacidad, dedicado al profesor mentor. Como dice su director, "basadas las capacidades en el supuesto de que una buena enseñanza ayuda a los profesores en formación a comprender cómo adquirir, usar y ampliar activamente un conocimiento disciplinar, la guía disecciona la naturaleza y estructura de piezas de pensamiento o de la práctica curricular (logos), revaloriza el significado antropológico de la huella de otros profesores (cultura), y organiza simbólicamente las tareas que aceleran la actividad neuronal de la transformación (aprendizaje)".


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