Los
primeros estudios sobre distribución del conocimiento escolar básico en la
región fueron realizados con base en la información provista por los Censos de
Población en torno a los años 70 (Filgueira, 1976). Una vez que la enseñanza
primaria se universalizó en varios países como es el caso de Uruguay, la
atención de los sociólogos se ha dirigido cada vez más a estimar los parámetros
de desigualdad educativa que subyacen a credenciales formalmente iguales. A
este giro ha contribuido la extensión de los sistemas de evaluación educativa
durante los años noventa.
Hacia
finales de los años 90 los sistemas de evaluación están extendidos en todo el
continente y han cobrado importancia crucial en la política educativa de varios
países. Entre los nuevos desafíos teóricos y metodológicos planteados, se
encuentra la evaluación de los impactos de las reformas educativas iniciadas.
Es así que el problema metodológico que se ha impuesto es la temporalidad de
las comparaciones y tiene expresión en la demanda de construcción de pruebas
“equiparables”. Las alternativas para la construcción de las pruebas
equivalentes van desde las más sencillas a las más complejas, dependiendo entre
otras cosas, de los condicionamientos que impone la forma en cómo se ha
instituido la evaluación y sobre todo la capacidad técnica en los sistemas. Por
ejemplo, la forma más rudimentaria de garantizar la comparabilidad es aplicar
la misma prueba, n años después. La
forma más sofisticada implica un arduo proceso de construcción de “pruebas
equivalentes” que se caracterizan por: a) medir las mismas competencias o incluso
los mismos contenidos; b) tienen la misma estructura en cuanto a la cantidad de
ítemes, distribución según áreas de competencia, diseño gráfico y ubicación
secuencial; c) cuando son aplicadas a la misma población muestran similares
niveles de dificultad para esa población. Una prueba equivalente construida
según el procedimiento anterior, tiene algunas ventajas metodológicas,
particularmente relevantes para la evaluación de impactos de una política de
reforma, es decir para quien desea testear la hipótesis causal de que una
posible mejora en los resultados se debe a las acciones emprendidas. En primer
lugar, se logra atemperar significativamente el efecto denominado
“administración”: dado que las actividades que se incluyen en la nueva prueba
son nuevas, resulta poco probable que las respuestas puedan ser aprendidas
previamente por los alumnos sobre la base la ejercitaciones con la vieja
prueba. En segundo lugar, la equivalencia logra disminuir el efecto de cambios
en la “instrumentación” de la prueba, debidos diferencias en la estructura
(duración, diseño gráfico, secuencia).
Uruguay
realizó la Primera Evaluación Nacional de Aprendizajes de matemática y lengua
en Educación Primaria entre los días 16 y 17 de octubre de 1996. Tuvo un carácter
censal, ya que incluyó preceptivamente a todas las escuelas públicas urbanas,
las escuelas privadas habilitadas y las escuelas rurales, estas últimas siempre
que tuvieran al menos seis niños inscriptos en sexto año según registros del
mes de abril. Además participaron voluntariamente 11 escuelas privadas autorizadas [2]. En total 46633 niños hicieron al menos una de las dos pruebas,
lo cual representó un 98,2% de los asistentes en el mes de octubre. Las encuestas
auto-administradas a las familias fueron devueltas en un 98,5%.
La Segunda
Evaluación Nacional de Aprendizajes en matemática y lengua en 6tos. años de
Educación Primaria de Uruguay fue realizada a una muestra aleatoria estratificada
de niños agrupados en grupos públicos, privados y rurales (UMRE,
1999). Una vez que un niño de estas escuelas entraba en la muestra, todo el
grupo de sexto año de su escuela era incluido. Los estratos de muestreo fueron
los cinco contextos socioculturales elaborados en 1996 según la información
disponible para cada escuela. Sus categorías van desde “muy desfavorables”
hasta “muy favorables” de acuerdo con una combinación de propiedades analíticas
basadas en la educación materna y en el equipamiento de los hogares. La muestra
es representativa a nivel de los contextos; los márgenes de error se presentan
en el cuadro 4 y fueron calculados a través de la técnica de re-muestreo.
La evaluación fue realizada simultáneamente y bajo las mismas condiciones
de aplicación en todo el país entre los días 20 y 21 de octubre de 1999 y
cubrió un total de 163 escuelas, 177 grupos y 4988 niños en total. La participación
en la evaluación es valorada como excelente: del total de los alumnos que
concurrían regularmente en el mes de octubre el 97,5% hizo al menos una de
las dos pruebas, y un 94,9% de las encuestas autoadministradas a las familias
fue respondida y devuelta. Dado que las escuelas privadas y las rurales quedaron
subrepresentadas en la muestra, se introdujo un ponderador posterior para
ajustar las proporciones de niños y de grupos a la distribución poblacional
observada según contexto sociocultural y sector institucional de la escuela
[3].
Ambos
operativos incluyeron encuestas asociadas muy similares, conservando un núcleo
duro de indicadores de estratificación social, perfil psicológico, de
configuración organizacional y concepciones pedagógico-didácticas. En 1999 se
añadieron dos componentes a las encuestas basados en los conceptos de clima
organizacional: uno medido a nivel del grupo de niños y otro a nivel de los maestros
de la escuela. En el anexo se presenta información adicional sobre la
equiparación de las pruebas.
Para describir una variable cualquiera puede interesar valor
medio o la heterogeneidad de su distribución. Los estadísticos de la media
y del desvío servirán para el objetivo de informar respectivamente el nivel
de calidad y el nivel de desigualdad en la distribución de conocimientos escolares.
De ocurrir una mejora en la calidad debiera observarse un aumento en el valor
del promedio. En cambio, una mejora en la desigualdad debiera concluirse al
observarse una disminución del desvío estándar entre ambas evaluaciones. El
cuadro 1 presenta el nivel de aprendizaje para Matemática y Lengua en 1996
y 1999. Entre ambas mediciones ha mejorado la calidad del aprendizaje. Los
incrementos son más bien modestos. El nivel de dominio promedio de Matemática
se ha incrementado levemente en tres puntos porcentuales, en tanto que en
Lengua ha sido de sólo dos puntos [4].
Cuadro
1. Media y desvíos para las pruebas de Matemática y Lengua
|
|
Matemática |
Lengua |
|
||||||
|
|
Media |
Desvío |
Media |
Desvío |
||||
|
1996 |
49,4 % |
19,0 |
59,5 % |
19,6 |
|
||||
|
1999 |
52,4 % |
19,5 |
61,1 % |
18,0 |
|
||||
|
Cambio 99/96 |
3,0 % |
0,5 |
1,6 % |
-1,6 |
|
||||
Fuente: Elaboración propia en base a datos de UMRE 1996, 1999.
En
cambio, la evolución de la desigualdad educativa tiene un sentido complejo. La
heterogeneidad de los resultados en matemática se ha incrementado pero muy
levemente entre ambas pruebas luego del desarrollo del período de la Reforma
Educativa. En cambio, la distribución de los conocimientos de Lengua se ha
hecho más homogéneos entre 1996 y 1999, aunque en una magnitud también pequeña.
Importa sí destacar las tendencias opuestas que se observan en estas medidas, y
retener esta primera conclusión para el posterior análisis.
Sin
embargo la utilidad de estas definiciones operativas y conclusiones son limitadas.
El análisis descriptivo univariado no resulta suficiente para realizar enunciados
sobre la desigualdad que sean sociológicamente válidos. Si las diferencias
fueran explicables exclusivamente por factores psicológicos o biológicos,
perdería sentido el propio concepto de igualdad de oportunidades. En este
trabajo definiré la desigualdad educativa como la magnitud y dirección de
la relación existente entre el nivel de dominio en matemática o en lengua
y las variables de estratificación social de la población de alumnos. Este
concepto se modeliza a través de los coeficientes de regresión $de
las variables de estratificación [5]. De las teorías sociológicas que explican la desigualdad me ocuparé
en el siguiente apartado.
Este
estudio deriva cinco hipótesis explicativas de la desigualdad a partir de la
teoría de la reproducción cultural, del enfoque del neoinstitucionalismo y de
los efectos de la reforma educativa.
Hipótesis nº1: Los logros académicos están
fuertemente estratificados y varían directamente con el volumen de capital
(cultural y económico) de las familias de los alumnos.
La teoría
clásica de la reproducción distingue entre dos especies de capital, el económico
y el cultural (Ravela et al., 1999; Bernstein, 1989, 1993, 1996; Bourdieu,
1971, 1997; Bourdieu y Passeron, 1976; Coleman, Hoffer y Kilgore, 1982). Coleman
(1982) por su parte distingue entre el capital financiero y el capital humano.
En ambos casos, los atributos son medidos en la familia de origen del alumno
y se supone que éste hereda el capital familiar a través de diferentes procesos
intrafamiliares de socialización primaria. Generalmente, la investigación
educativa contemporánea encuentra dificultades para relevar el dato sobre
los ingresos y los activos del hogar (De Graaf, De Graaf y Kraaykamp, 2000;
Katsillis y Rubinson, 1990; DiMaggio, 1982). Las mediciones de ingreso hechas
a través de encuestas autoadministradas son percibidas por las familias como
intrusivas y dan resultados poco confiables, además de compartir con otro
tipo de encuestas problemas de sub-declaración de compleja solución (Cortés,
2001). En países como Argentina y Uruguay, los sistemas de evaluación han
optado medir capital económico familiar a través de un indicador proxy sobre
la posición en el mercado de las familias y que se expresa en el volumen de
ítemes de confort con el que está equipado el hogar. En cambio, la medición
del capital cultural en las familias de origen reviste mayor interés teórico
particularmente porque en buena parte es una creación pretérita de la acción
del sistema educativo. Bourdieu (1976) distingue tres formas de capital cultural,
una principal, el incorporado y dos subordinadas: el objetivo y el institucionalizado.
La investigación acostumbra equiparar la educación de los padres con la forma
incorporada de capital, aunque contemporáneamente se haya cuestionado la pertinencia
de tal restricción operacional. Las otras formas reciben escaso tratamiento
en la generalidad de los casos. La estrategia se basa en un supuesto de parsimonia
teórica amparado en los hallazgos empíricos de altas correlaciones entre las
diversas medidas de capital. También, tal estrategia tiene soporte teórico
en los estudios de sociología del lenguaje de las transmisiones pedagógicas
de Bernstein: los códigos restringidos o elaborados tienen relación con las
oportunidades estructuralmente abiertas para la exploración lingüística de
nuevos significados, y esto es posible en la medida en que los padres tengan
un capital lingüístico tal que haga posible tales interacciones.
La
discusión conceptual anterior se relaciona en general con los indicadores
construidos para el análisis; predominan índices combinados de capital
económico y cultural. Esto acarrea ciertas discusiones sobre la isomorfía entre
las escalas de capital cultural y su conceptualización. Por un lado, existe un
acuerdo extendido en que el efecto de un año adicional de escolaridad es
conceptualmente diferente según el volumen de capital. Por otro lado, se
cuestiona que un concepto que proponga un espacio teórico bidimensional pueda
ser medido a través de un índice unidimensional. Teniendo presente estas
limitaciones, conceptualizaré las relaciones entre las distintas especies en su
forma más parsimoniosa: es decir presuponiendo unidimensionalidad empírica. Tal
es mi índice capital familiar global.
Ahora bien, la teoría clásica de la reproducción del capital
cultural y económico puede ser extendida para incorporar los aportes
recientes de la teoría del capital social.
Desde los años ochenta y noventa se ha venido registrando una importante acumulación
de conocimiento empírico y de desarrollos teóricos que contribuyeron a refinar
las teorías iniciales sobre la estratificación desde varias perspectivas (Pong,
1998 [6]). Las hipótesis
1 a) y 1 b) enuncian en forma sencilla dos de los aportes que mayor relevancia
tienen para este análisis:
Hipótesis 1a ) La estructura familiar
monoparental tiene efectos negativos sobre el aprendizaje al disminuir la
acumulación de capital social.
El
concepto de capital social llega a los estudios educativos en dos vertientes
teóricamente diferentes: la teoría de las prácticas de Bourdieu y la teoría de
la elección racional de Coleman. Si bien, los fundamentos epistemológicos y
teóricos son contrapuestos, resulta interesante considerar que los efectos
hipotetizados son coincidentes y también lo son los indicadores que
generalmente se definen desde cada teoría. Es un concepto relacional y no un
atributo independiente de los individuos. Para Bourdieu, el capital social
trata de recursos actuales como potenciales que cada familia tiene producto de su posición
en redes de interacción y pertenencias grupales, que pueden o no estar
institucionalizadas.
Para
Coleman, el capital social es un tipo particular de recursos disponible para el
actor, que en el caso de los logros educacionales resulta imprescindible: “existe un efecto del capital social que es
especialmente importante: sus efectos en la creación de capital humano en la
siguiente generación” (Coleman 1988: 109). Los recursos que integran el capital social no son de una única
especie sino de varias; todos provienen de ciertos aspectos de la estructura
social de relaciones del actor y habilitan o constriñen el logro de ciertos
propósitos dentro de esa estructura (Coleman, 1988). En la teoría de Coleman,
se distinguen tres formas de capital social: i)estructuras de obligaciones,
expectativas y confianzas; ii) canales de información y iii) normas y sanciones
efectivas. A su vez, se establecen dos tipos de condiciones en la estructura
social de una comunidad que permitirían generar mayor capital social: la
clausura de las redes interpersonales y la existencia de relaciones sociales
múltiples. Finalmente, la teoría le asigna un papel lógico de intermediación y especificación en la relación capital cultural-logro educativo, de
tal manera que en ausencia de capital social, una familia puede resultar
altamente ineficiente en la transmisión intergeneracional de su capital
cultural (Coleman 1988: 103-109).
En
cualquiera de sus formas, el capital social puede impactar directamente en el
capital económico o cultural familiar a través de transferencias, donativos, de
nuevas ocupaciones; pero también en forma indirecta a través de orientaciones
normativas extendidas o de informaciones que permiten optimizar la activación o
asignación de recursos. En la investigación educativa, interesa básicamente
este último aspecto, porque posiciona a los miembros adultos de la familia en
roles más o menos efectivos para orientar la escolarización de los niños. Por
ejemplo, una familia con más alto capital social estará en mejores condiciones
para establecer relaciones con los maestros de sus hijos, optimizará su
participación en actividades generales de la escuela, seleccionará las áreas y
momentos en que es más apropiado dar apoyo a sus hijos, etc.
El concepto
tiene una primera dimensión intrafamiliar, que enfatiza las relaciones
entre los miembros de la familia, particularmente las oportunidades de interacción
recíproca entre padres e hijos. El capital social dentro de la familia que
habilita a los niños a acceder al capital cultural familiar, depende a la
vez de la presencia física de adultos en la familia como del tiempo de atención
dado por los adultos a los niños. “La ausencia física de adultos puede ser descripta como una deficiencia
estructural en el capital social familiar. El elemento más prominente de deficiencia
estructural en las familias modernas es la familia monoparental. De todas
formas, la familiar nuclear en sí misma en la cual uno o los dos padres trabajan
fuera de la casa, puede ser vista como estructuralmente deficiente, carente
del capital social que proviene con la presencia de los padres durante el
día” (Coleman 1988: 111). Es
decir, si cada miembro de una familia aporta recursos (obligaciones, informaciones
y retroalimentación normativa) desde su posición en las redes, y a su vez,
la disponibilidad de estos para el niño se verifica a través de las interacciones
intra-familiares, la ausencia del padre o de la madre, restringiría el monto
de capital social a que puede hacer uso para diseñar sus cursos de acción,
para maximizar sus intereses escolares, o constreñir comportamientos no deseados
(como la falta de trabajo, la desmotivación, el ausentismo o la deserción).
La frecuencia de las interacciones y las temáticas que puedan ser tratadas
entre padres e hijos están restringidas además por otras dos condiciones intrafamiliares
limitantes del capital social: la ausencia laboral del hogar por muchas horas
en el día y la cantidad de hijos entre los que se distribuye la atención adulta [7].
Pero,
además de tener efectos intrafamiliares, la “deficiencia estructural” del
monoparentalismo impacta en las posibilidad de acumulación de capital social en
su dimensión comunitaria. La madre sola está en condiciones más
desventajosas de participar en la clausura de redes locales de padres de
escolares, de asistir a actividades en la escuela o de recibir/aportar
información sobre las condiciones de escolarización de los niños.
De la
discusión genérica sobre la acumulación de capital social se derivan tres
indicadores para la dimensión intrafamilar. Los alumnos en un hogar
monoparental tienen menor capital social y están en situación de desventaja en
los aprendizajes. En segundo lugar, la interacción es posible si el padre y / o
la madre se encuentran en el hogar un cierto número de horas, magnitud
resultante de las horas de ausencia del hogar por razones laborales. El tercer
indicador es el número de hijos.
Ahora
bien, la conceptualización precedente se sustenta en dos supuestos sobre la
estructura familiar. Resulta necesario explicitarlos, introducirlos con derecho
propio al modelo analítico y verificar si las relaciones son las teóricamente
esperadas . En primer lugar, se supone que la situación conyugal de la madre
del alumno es temporalmente estable : tiene o no tiene pareja. Los cambios
de la pareja durante el tiempo de la socialización del niño, producto de rompimientos
y de nuevos vínculos no son analizados en sus posibles efectos ampliatorios
o reductores del capital social. Particularmente, interesa cuestionar si resultan
análogas las familias biparentales en las que la figura masculina es el padre
biológico (estabilidad máxima) o es otra persona (estabilidad intermedia o
reconstituida) [8]. Para introducir explícitamente este supuesto al examen empírico,
es necesario distinguir tres situaciones: i) monoparental; ii) monoparental
máxima estabilidad; iii) biparental reconstituida, es decir una figura masculina
que no es padre biológico [9]. En segundo lugar, Coleman supone que las relaciones de
pareja están legalmente formalizadas entre dos situaciones
polares: pareja casada o divorciada. Sin embargo, dada la extensión que están
teniendo las “uniones consensuales” resulta importante someter a examen la
hipótesis de si las estructuras de capital social a la que acceden las situaciones
formales y las informales son las mismas.
En
síntesis, debieran distinguirse cinco situaciones familiares: i) monoparentales
por ausencia de pareja; ii) biparentales reconstituidas consensuales; iii)
biparentales reconstituidas formales; iv) estables máximas consensuales; y v)
biparentales estables máximas formales. De acuerdo aquí con los enunciados de
la teoría colemanniana y sus extensiones a la medición de pobreza, desde i) a
iv) cada una de estas situaciones indicaría una estructura cada vez menos
estructuralmente carente, más estable y por tanto con más alto capital social
(Katzman et al., 1999; Kliksberg, 2000). Sin embargo, como se expresa en
la hipótesis, se aceptan la tesis del capital social de que sólo las
monoparentales tienen efectos negativos sobre el aprendizaje.
Hipótesis 1 b) La influencia del capital se
observa simultáneamente en el nivel individual y en el nivel composicional o
contextual de la escuela. El volumen promedio de la escuela, tanto del capital
familiar económico-cultural como del capital social, tiene un efecto propio,
directo y significativo sobre los aprendizajes de los alumnos, manteniendo
controlado el capital familiar individual.
La
proposición teórica general afirma que los efectos de las variables familiares
sobre los aprendizajes deben ser estimados tanto a nivel individual como
contextual. En la investigación se encuentran dos tipos de fundamentos para
incluir medidas agregadas de capital. Por un lado, se lo utiliza como controles
respecto al “Status” (sic) de la escuela a la que asiste el niño. Se supone que
no necesariamente los niños concurren a escuelas de su mismo “status”, y que
estas inconsistencias de status pueden afectar significativamente los resultados.
Desde el punto de vista estadístico, este criterio ha sido respaldado con la
distinción entre efectos individuales, contextuales y combinados en el marco de
los desarrollos de los modelos jerárquico-lineales o HLM (Bryk y Raudenbusch,
1992). Por otro lado, desde las teorías del capital social se fundamenta la
inclusión como medida precisamente de la estructura del capital a nivel de esa
comunidad de padres escolares. Es el caso de investigaciones donde el
porcentaje de familias monoparentales se utiliza como indicador de una
estructura desfavorable de capital social en la escuela (Pong, 1998).
Hipótesis nº2: los años
de educación inicial cursados tienen una relación positiva con los logros
académicos, aún cuando se controla el capital económico y cultural de la familia.
Las investigaciones sociolingüísticas y
psicogenéticas han demostrado que en el período de socialización primaria (0 a
5 años inclusive) el niño adquiere estructuras cognitivas fundamentales en las
que se apoyan sus concepciones sobre matemática, la lecto-escritura y las
ciencias (Reimers, 1993). Dado que este aprendizaje se realiza generalmente en
interacción con las figuras parentales de acuerdo con sus capitales culturales,
se supone que de no haber intervención estatal pre-escolarizante esto conduce
necesariamente a consagrar las desigualdades entre las familias. En cambio de
asegurar que el niño se desarrolle en interacción social en una estructura
permeada por un código elaborado, aseguraría que el niño adquiera natural y más
tempranamente las diversas reglas de reconocimiento y realización necesarias a
los efectos de participar eficazmente en prácticas pedagógicas propias del
período escolar primario. Por lo tanto, la inclusión del niño en la educación
inicial, mejor aún, el número de años de educación inicial cursados (entre 0 y
3) estarían generando ventajas fundamentales para un posterior desarrollo de
los aprendizaje escolares, esto en todos los niños pero en particular, en
aquellos cuyos hogares tienen escaso volumen de capital.
Ahora
bien, la hipótesis combina enfoques teóricos y de política educativa, lo cual
introducirá sofisticaciones adicionales en la especificación del modelo. Es
decir, que la mera cantidad de años de educación inicial no resultaría un
indicador teóricamente satisfactorio a raíz de lo que se sabe tanto de
estratificación social como de políticas educativas. Se sabe que la
pre-escolarización es una práctica muy asociada a las clases sociales: las
familias con más alto capital cultural tienden a enviar a sus hijos a la
educación inicial de nivel 3 o 4 años. La escuela y la familia establecen así
una continuidad cotidiana tanto en el código lingüístico que adquieren los
niños como en el modo personal de control social, aparte de fomentar una más
temprana exploración de la lectura, escritura y de la formación de concepciones
científicas sobre el mundo. Por el contrario, en las familias de más bajo
capital el cuidado de los niños pequeños se verifica dentro de arreglos
vecinales o familiares de tipo informal. En consecuencia, al efecto directo
esperado de los años de educación debería agregarse el efecto generado por la
interacción de la pre-escolarización con el capital familiar heredado por el
niño.
Hipótesis nº3: A iguales volúmenes de
capital familiar y de años de escolarización, los niños que asisten a escuelas
privadas alcanzan logros más importantes que los niños que asisten a las
escuelas públicas.
Esta hipótesis
deriva de los enfoques neoinstitucinoalistas en educación que sostienen que
el sector privado tiene mejores resultados académicos debido a que desarrolla
estímulos directos para el mejoramiento de la calidad, satisfaciendo a los
padres (Chubb y Moe, 1990). En Uruguay estos enunciados teóricos y políticos
no han sido incorporados al debate, fundamentalmente porque la Reforma Educativa
tuvo como objetivo fortalecer la educación pública en la mejor tradición estatalista
uruguaya. Algunos sectores, tales como la Iglesia, la derecha conservadora,
y algunos académicos, promovieron eventos y publicaciones con un planteamiento
de promoción de las bondades de la educación privada pero en general pasaron
desapercibidos [10]. Tampoco se han publicado estudios específicos
para testear las hipótesis neoinstitucionalista. La UMRE publicó en marzo
de 1997 un segundo informe de resultados sobre la Primera Evaluación en 6tos.
años en la que a través de dos cuadros (27 y 28) se presentaba información
sobre el porcentaje de alumnos suficientes en lengua y en matemática que resulta
similar cuando se controla por contexto sociocultural y área geográfica de
la escuela (UMRE, 1997).
Hipótesis nº4: El fuerte protagonismo
directivo del Estado y la focalización de acciones sobre los contextos
socioculturales desfavorables, emprendida por la Reforma Educativa (1995-1999)
ha incidido en la disminución de la desigualdad educativa.
La
hipótesis presupone un diseño de comparación entre los resultados de 1996 y
1999, antes y después de la Reforma. Esta implica dar un paso más en las
conclusiones sobre la mejoría del sistema que se presentaran en el primer
informe público de la Segunda Evaluación en 6tos años.
El
fundamento para esperar una disminución de la desigualdad es el siguiente. A
partir de los resultados de la evaluación de 1996, se emprendió una Reforma que
se orientó por cuatro objetivos generales fundamentales: 1) consolidar la
equidad social; 2)dignificar la formación y función docentes; 3) mejorar la
calidad educativa y 4) fortalecer la gestión institucional. Entre los
componentes de este programa se encuentran proyectos diferenciados concebidos
para intervenir sobre diferentes niveles del sistema educativo. La capacitación
y re-orientación de la Inspección Docente Distrital y Departamental y los
concursos de Inspectores (Distritales, Departamentales y Nacionales) tuvieron
como objeto “aggiornar” el marco burocratizado de prácticas de gestión
intermedia y de supervisión escolar . Los cursos y posteriores concursos
generales para Directores de Escuelas comunes y de práctica; los fondos
concursales para los Proyectos de Mejoramiento Educativo (PME) y el programa de
capacitación de maestros en servicio a través de jornadas de actualización
quincenales retribuidas apuntaron todos a la gestación y consolidación de
equipo de trabajo docente en la escuela integrado sobre la base de un proyecto
pedagógico compartido. La licitación para la edición de nuevos textos escolares
de alta calidad técnica y la distribución gratuita de textos para maestros
donde se fundamentaban teóricamente los nuevos contenidos y estrategias de
enseñanza para cada grado y el proyecto de equipamiento didáctico moderno
(desde mapas, microscopios hasta juegos didácticos para pre-escolares) en todas
las escuelas, tuvieron por objeto racionalizar y actualizar las prácticas de
aula según las corrientes pedagógicas predominantes (básicamente
constructivistas y focalizadas en la lecto-escritura y las competencias
matemáticas de resolución de problemas). La distribución gratuita en todas las
escuelas públicas del país de textos escolares; las modificaciones hechas al
programa de alimentación escolar en las zonas más pobres y la distribución de
vestimenta y calzado para días de lluvia tuvieron por objetivo disminuir los
costos indirectos de la escolarización asumidos por las familias pobres. Hacia
las familias también fue dirigida una experiencia de comunicación periódica a
través de la revista escolar “Dame una mano”.Distribuida a todas las familias
de un grupo de escuelas urbanas de contextos desfavorables tuvo como objetivo
incrementar la información (tanto escolar, como sanitaria y alimenticia)
circulante en las comunidades barriales pobres, en lo que se podría interpretar
gruesamente como una política estatal de inversión en capital social
comunitario. Habría que agregar a esta lista, el proyecto de extensión, fortalecimiento
y renovación de la Educación Inicial en el período que llevó a universalizar el
nivel de 5 años, y alcanzó al 81,1% el nivel de 4 años de edad. Sin embargo,
este componente se supone que no tuvo efectos directos sobre las generaciones
de sextos años evaluadas (CODICEN 1999: 36).
Al menos
pueden pensarse estos efectos de tres formas diferentes, cada una de las cuales
se basa en hipótesis derivadas que tienen diferente dominio o extensión y que a
su vez exigen formas de contrastación diferentes.
Hipótesis 4 a) existe una diferencia
estructural entre 1996 y 1999 pautada por una modificación de los efectos de
los factores principales de estratificación en todo el sistema educativo
primario.
Esta es
la forma más simple de re-escribir la hipótesis general y que se basa en el
supuesto de que la Reforma impactó sobre todo
el sistema educativo por más que haya sido una acción protagonizada por el
sector estatal. Dado que: i) en el Uruguay, aproximadamente el 85% de la matrícula
está en escuelas públicas; ii) que se podría estimar que entre un 15% y un
20% de los maestros trabajan a la vez en escuelas públicas y privadas; y iii)
que prácticamente todos los maestros de educación común e inicial son formados
en los institutos normales estatales por profesores que forman parte de la
burocracia intermedia del propio sistema público, es de esperar que haya habido
una difusión universal de las nuevas orientaciones pedagógicas y organizacionales
introducidas por la Reforma [11]. La prueba estadística apropiada para verificar
esta hipótesis es el denominado Test de Gregory Chow y será aplicado al modelo
[1] en el primer paso del análisis.
Hipótesis 4 b) Se espera que los efectos de
la Reforma se hayan observado solamente en la educación pública focalizadas y
no en el sector privado.
Una prueba estadísticamente significativa de cambio estructural no permite estrictamente inferir que el mejoramiento se debe a la Reforma, ya que un cambio en cualquiera de los parámetros podría ser producto meramente del sector privado y no del público. Teóricamente, puede argumentarse que no hay elementos para sostener tales externalidades positivas del sector público sobre el privado; sino más bien lo contrario: en el caso de haberlas, un neo-institucionalista probablemente podría afirmar que no alcanzaría a compensar las externalidades negativas que tiene el oligopolio estatal en el sistema.
Hipótesis 4 c) El efecto de la Reforma
debiera observarse en una disminución en la magnitud de la segmentación del
sector público.
Pero más
concretamente, los diferentes componentes áulicos, docentes y compensatorios
(no los de supervisión) de la Reforma estuvieron focalizados en las escuelas
públicas clasificadas como de contextos socioculturales “desfavorable” y “muy
desfavorable”. En consecuencia y dado que el tiempo de aplicación sistemática y
sostenida de la política se limitó a los años 1997 a 1999, es de esperar que
solo puedan observarse efectos en los resultados educativos de los alumnos de
las escuelas que fueron focalizadas por los programas. Sin embargo, para
determinar el signo del coeficiente de regresión parcial es necesario recordar
que estas escuelas son elegidas por contexto desfavorable y dado que la
pertenencia a estos contextos tiene un efecto negativo sobre los resultados, un
hipotético mejoramiento atribuible a la Reforma debiera observarse en la
disminución de la magnitud negativa que tiene el coeficiente.
Hipótesis nº5 Es
necesario introducir variables de control en el modelo. Si el alumno es una niña,
o si tiene un estado psicológico de malestar o si reside en Montevideo, se
observará una disminución en el nivel de logro en matemática. Para la prueba de
lengua, las niñas verán incrementado su rendimiento, pero se mantendrán
igualmente negativos los efectos psicológicos y geográficos.
Esta
última hipótesis introduce genéricamente tres variables de control a las cuales
la investigación educativa nacional ha puesto interés muy recientemente; aún
contando de que existen trabajos pioneros en la materia. La primera variable da lugar al
debate sobre las diferencias de género en educación. Ni los trabajos de CEPAL
(1991, 1992, 1994) ni los trabajos de la UMRE (1996, 1997, 1999), ni los
trabajos de evaluación del Programa MESyFOD en Segundaria han publicado o reportan
haber controlado por género sus resultados. Esta ausencia puede explicarse por
una asentada y extendida convicción de que el sistema educativo uruguayo no
discrimina por género; una idea que parecería sortear el contraste empírico
cuando se observan tasas similares de escolarización para ambos géneros en
todos los niveles del sistema. Aceptando aquí los hallazgos internacionales, se
hipotetiza que controlando todos los otros factores, las niñas tienen un nivel
de logro inferior en matemática y superior en lengua.
El caso del
control por estados psicológicos del niño resulta una innovación reciente en la
investigación nacional que sí ya ha dado resultados interesantes (Ravela et. al
1999). EL SIMCE ha realizado levantamientos similares en sus orígenes, más
orientados al problema de la auto-estima, pero nunca ha publicado resultados
académicos controlados por dicha variable. La UMRE ha definido por estado de
malestar personal la presencia de niveles moderados y severos de sufrimiento
psíquico, ya sea como vivencia conciente o inconsciente, que dificultan el
desarrollo de las distintas áreas que conforman la personalidad del niño. En
sentido amplio, el malestar psicológico comprometería las capacidades de
intercambio armónico con los otros (niños, maestros, padres), de utilizar al
máximo las potencialidades con que se cuenta y la de gozar activamente en el
mundo.
Finalmente,
el control de
resultados por Montevideo/resto del país obedece a la creciente atención que
tienen las diferencias regionales dentro de los estudios como de las políticas.
El Uruguay está constituido históricamente por una diferencia entre la
“capital”y el “interior” que se ha expresado en términos políticos, laborales,
industriales, culturales y educativos. Hasta 1986, y por más de 140 años, no
existió en el interior una sede universitaria. El fundamento de la
incorporación de esta variable sostiene que “la ubicación de la escuela en el
interior del país [...] está asociada con un conjunto de factores
institucionales favorables para el aprendizaje: mejor asistencia de los
alumnos, mejor vínculo con las familias, equipos docentes y directivos más
experimentados y estables, menor tamaño de la escuelas y grupos, menores
problemas de disciplina” (Ravela et al., 1999).
Este
trabajo propone un análisis estadístico utilizando un modelo de regresión
lineal múltiple. Tal decisión requiere justificarse a través de la
explicitación de los siguientes supuestos teórico-metodológicos.
El
primer supuesto de este estudio se refiere a las dos variables dependientes.
Tanto los porcentajes de respuestas correctas en la prueba estandarizada de en
matemática como de lengua son variables de recorrido restringido entre 0 y 100
y registran el porcentaje de respuestas correctas obtenido por el alumno. Tales
variables generan algunos problemas. Los predictores pueden entregar resultados
sobre 100 o debajo de 0, los cuales son teóricamente incorrectos. La
transformación logística se acostumbra en estos casos. Un problema más serio
está constituido por el tipo de heterocedasticidad por definición estadística
de la variable. Sin embargo, aún frente a estos riesgos se adoptará un modelo
lineal en sus parámetros .
En
segundo lugar, supondré que los efectos previstos por cada teoría admiten un
tratamiento aditivo y lineal razonable. La introducción de efectos interactivos
entre los predictores está controlada por la teoría y se realiza con la
restricción de evitar
multicolinealidades con tolerancias menores de 0,30 para cada variable y valores
del índice condicional no mayores de 30,0.
El
modelo supone, en tercer lugar la independencia de las observaciones. La
regresión lineal múltiple con estimadores mínimos cuadrados, se junta un tercer
supuesto fuerte: que las relaciones entre las predictores individuales y los
resultados no están afectados por la pertenencia del niño a una escuela. Esta
es una limitación muy seria en torno al cual se han desarrollado y extendido en
los últimos quince años los modelos multinivel o jerárquico-lineales.
Hay ciertos
cálculos para el ajuste del modelo en la corrección de heterocedasticidad que
requieren contar con paquetes estadísticos econométricos con las previas
transformaciones de la base de datos. Dado que en algunos aspectos el SPSS
resulta más versátil para algunos cálculos, se opta por una estrategia
provisoria en este punto. Un primer conjunto de cálculos se realizó con el SPSS
y se orientó a descartar las variables no significativas y la detección de
multicolinealidad. Sin embargo, el examen del supuesto de homocedasticidad a
través de los test de White y de Breuch-Pagan-Godfrey obligó a realizar un
nuevo ajuste esta vez utilizando el EVIEWS. Esto permitió aplicar la corrección
de heterocedasticidad por el método de White. Más allá de estas correcciones,
las pruebas t no alteran el modelo final, llegándose a la misma conclusión por
uno u otro camino.
En
quinto lugar se supone que la especificación de los modelos es idéntica tanto
para las dos áreas de la prueba como para las dos evaluaciones. En cada paso de
ajuste de los modelos serán introducidas las mismas variables para explicar las
variaciones en las pruebas. Subyace a la unidad del modelo teórico un supuesto
fuerte respecto de los aprendizajes: que los niveles en matemática y lengua si
bien son diferentes, están fuertemente correlacionandos, indicando con esto que
los niños al menos hasta este momento, alcanzan un dominio homogéneo en todas
las áreas del conocimiento escolar. La comparación de los modelos finales
permitiría observar si este supuesto explicativo es correcto o no.
Los
cambios en las características básicas de la población deben ser escrutados
para considerar si la mejora en la calidad se debe a un mejoramiento de las
magnitudes en las variables de estratificación, tal como podría deducirse de
las teorías revisadas. La última columna del cuadro 2 sin embargo permite
desechar esta hipótesis. Los cambios observados son en la dirección contraria
al mejoramiento de las variables familiares. El capital cultural y económico
promedio ha disminuido en este período, así como también el capital social dado
que han disminuido las familias estables formales y paralelamente se han
incrementado las formas monoparentales y las formas estables consensuales. La
afirmación se mantiene dado que el número de hijos promedio se mantiene en 3,3.
La población de alumnos presenta un menor número promedio de años de educación
inicial. Finalmente, la participación del sector privado en la matrícula de
alumnos en 6to año se ha reducido en el 2 %.
Cuadro
2. Promedios comparados de las variables de estratificación para las poblaciones
estudiantiles evaluadas en 1996 y 1999
|
|
1996 |
1999 |
Cambio 99/99 |
|
Capital familiar global |
8,7 |
8,5 |
-0,2 |
|
Familias monoparentales |
16,6 |
17,9 |
1,3 |
|
Familias biparentales
reconstituidas consensuales |
5,6 |
6,1 |
0,5 |
|
Familias biparentales
reconstituidas formales |
7,2 |
6,5 |
-0,7 |
|
Familias biparentales estables
consensuales |
6,6 |
8,6 |
2,0 |
|
Familias biparentales estables
formales |
64,1 |
61,0 |
-3,1 |
|
Número de hijos |
3,3 |
3,3 |
0,0 |
|
Años de escolarización inicial |
1,8 |
1,6 |
-0,2 |
|
Alumnos en la educación privada |
18,1 |
15,9 |
-2,2 |
Fuente: Elaboración propia en base a los micro-datos
de las evaluaciones de 1996 y 1999.
El
análisis de las correlaciones se presenta en el cuadro 3, al cual se le han agregado
dos columnas en el que se expresa mediante signos de “+” y “-“ si la relación
se ha incrementado o ha disminuido en el período. Esta nueva evidencia permite
calibrar algunas expectativas. Tal vez convenga adelantar dos directamente
relacionadas con los objetivos principales de este trabajo. En primer lugar, la
magnitud de las correlaciones entre las variables de estratificación resulta
moderada; es decir, las teorías tal como aquí han sido medidas, no lograrían
explicar un porcentaje grande de la varianza en los aprendizajes. En segundo
lugar, todas las relaciones se han hecho más débiles, con excepción de la
medición del capital social intrafamiliar a través del número de hijos. Esto
permitiría suponer que entre ambas evaluaciones habría disminuido la
desigualdad educativa atribuible a la estratificación social.
Cuadro
3. Matriz de correlaciones entre las variables de estratificación y los logros
en Matemática y Lengua para 1996 y para 1999
|
|
Matemática |
Lengua |
||||
|
|
1996 |
1999 |
Cambio 99/96 |
1996 |
1999 |
Cambio 99/96 |
|
Indice de capital familiar global |
0,390 |
0,373 |
- |
0,407 |
0,351 |
- |
|
Número de hijos en la familia |
-0,186 |
-0,201 |
+ |
-0,216 |
-0,225 |
+ |
|
Familia monoparental |
-0,029 |
-0,019 |
- |
-0,028 |
-0,018 |
- |
|
Familia biparental estable formal |
0,127 |
0,106 |
- |
0,140 |
0,108 |
- |
|
Años de pre-escolarización |
0,297 |
0,273 |
- |
0,307 |
0,261 |
- |
|
Asistencia a una Escuela Privada |
0,250 |
0,210 |
- |
0,278 |
0,226 |
- |
|
Asistencia a una Escuela de
Contexto Muy Favorable |
0,325 |
0,336 |
+ |
0,331 |
0,310 |
- |
|
Asistencia a una Escuela de Cxto.to
Muy Desfavorable |
-0,265 |
-0,196 |
- |
-0,289 |
-0,228 |
- |
Fuente:
Elaboración propia sbase de niños y familias de UMRE 1996 y 1999. Todos los
coeficientes son significativos al nivel de 0.000.
El
ajuste se realizó paso a paso. Teniendo por guía las cuatro hipótesis
principales, se justó un primer modelo [1], cuya utilidad radicó en establecer
si habían habido cambios estructurales en la desigualdad entre 1996 y 1999. La
primera sección de este apartado se ocupa de presentar estos resultados en
detalle. El segundo modelo [2] incluyó las hipótesis derivadas de capital
social, y las interacciones entre Reforma, capital familiar y
pre-escolarización. Finalmente, se ajustó el modelo [3 a] para matemática y el
modelo [3 b] para lengua con las variables significativas obtenidas en los
pasos anteriores, más los efectos composicionales y los controles de área
geográfica, sexo y malestar personal. El grueso del apartado se aboca a exponer
el análisis y la interpretación teórica de estos resultados.
Las
cuatro hipótesis principales, que incluye el cambio estructural se testearon
con el modelo:
[1] Y = B 0 + B1 kfg + B2
eduini + B3 sector + B4 reforma + e
Donde: Y porcentaje de respuestas
correctas en matemática o lengua
kfg volumen de capital familiar
global del niño
eduini años de educación inicial
cursados
sector si la escuela a la que concurre
es privada (1) o pública (0)
Reforma tiene valor 1 para el año 1999 y para todos los niños independientemente de la escuela a la que asistieron.
Los
cuadros 4 y 5 exponen los resultados. El Test de Chow que en su formulación más
general contrasta la hipótesis nula de que todos los regresores y la pendiente
son iguales en 1996 y en 1999 (Gujarati, 2000). Tanto para la prueba de
matemática como para la de lengua se adopta como nivel de significación el 0,05
para la distribución de F. Los
resultados varían para una y otra prueba: mientras que el test no es
estadísticamente significativo para Matemática, si lo es para Lengua.
En la
segunda y tercera columnas del cuadro 4 se presentan los estadísticos para la
prueba de Matemática tanto para los modelos 96 y 99 respectivamente. En
términos no hay evidencia en los datos para sostener que en esos tres años haya
habido un cambio tal como lo procuraba la Reforma. Comenzando con la constante
o intercepto se observa que difieren levemente, incrementándose el valor de
1999 en algo menos del 3%. El efecto del capital familiar global se incrementa
levemente en tres décimas entre un año y el otro. En el caso de los
coeficientes de regresión para la pre-escolarización y el sector privado
disminuyen, el primero dos décimas y el segundo en forma mucho más visible: de
4.96 a 3.74. Gráficamente, estos datos podrían indicar planos de regresión de
estructura coincidente (Gujarati, 2000: 500) y por lo tanto, sería razonable
continuar los análisis con un solo modelo general para ambas evaluaciones en
matemática.
Cuadro
4. Resultados del Test de Chow para la prueba de matemática
|
Regresores |
|
Modelo “pooled” |
Modelo 1996 |
Modelo 1999 |
|||
|
Constante |
B 0 |
31.372 |
31.505 |
33.385 |
|
||
|
Sb |
0.232 |
0.241 |
0.776 |
|
|||
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|||
|
Capital familiar global |
B 1 |
1.566 |
1.541 |
1.824 |
|
||
|
Sb |
0.029 |
0.030 |
0.098 |
|
|||
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|||
|
Años de educación inicial |
B 2 |
1.943 |
1.977 |
1.754 |
|
||
|
Sb |
0.092 |
0.100 |
0.116 |
|
|||
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|||
|
Alumno en escuela privada |
B 3 |
4.848 |
4.964 |
3.743 |
|
||
|
Sb |
0.241 |
0.254 |
0.70 |
|
|||
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|||
|
Efecto de Reforma |
B 4 |
3.716 |
|
|
|
||
|
Sb |
0.272 |
|
|
|
|||
|
Sig. |
0.000 |
|
|
|
|||
|
R2 ajustado |
|
0.172 |
0.172 |
0.155 |
|
||
|
Máx. valor Condition Index |
|
7.162 |
6.978 |
7.557 |
|
||
|
Test de Chow: F= 0,846832 . Sig.: 0,474 |
|||||||
Los
estadísticos de la estimación del modelo para la prueba de Lengua se presentan
en el cuadro 5. La F es estadísticamente significativa en este caso, lo cual
indica que la estructura del modelo especificado es distinta para cada
evaluación de aprendizajes. La hipótesis sustantiva de que la Reforma tuvo
efectos sobre la desigualdad sale airosa de esta contrastación. Se observa en
primera instancia un desplazamiento de la constante de un año a otro en algo
más del 4%, valor levemente superior a la prueba de Matemática. Luego se
constata que los otros tres coeficientes de regresión parcial han disminuido.
El efecto del capital familiar global cae muy levemente en una décima. En
cambio, los coeficientes para la pre-escolarización y el sector privado
disminuyen más notoriamente: 5 décimas y casi 2 unidades. Imaginando
gráficamente estos resultados podría inferirse que entre 1996 y 1999 ha habido
un cambio estructural en el modelo de lengua tanto en el intercepto como en las
pendientes, generándose planos de regresión no similares.
Cuadro
5. Resultados del Test de Chow para la prueba de Lengua
|
Regresores |
|
Modelo “pooled” |
Modelo 1996 |
Modelo 1999 |
Constante
|
B 0 |
40.773 |
40.504 |
44.842 |
|
Sb |
0.237 |
0.249 |
0.724 |
|
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|
Capital
familiar global |
B 1 |
1.630 |
1.638 |
1.518 |
|
Sb |
0.029 |
0.031 |
0.092 |
|
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|
Años de
educación inicial |
B 2 |
1.911 |
2.006 |
1.531 |
|
Sb |
0.094 |
0.104 |
0.216 |
|
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|
Alumno
en escuela privada |
B 3 |
6.295 |
6.432 |
4.855 |
|
Sb |
0.246 |
0.261 |
0.728 |
|
|
Sig. |
0.000 |
0.000 |
0.000 |
|
|
Efecto
de Reforma |
B 4 |
2.273 |
|
|
|
Sb |
0.246 |
|
|
|
|
Sig. |
0.000 |
|
|
|
|
R2
ajustado |
|
0.186 |
0.191 |
0.143 |
|
Máx.
valor Condition Index |
|
7.162 |
6.978 |
7.557 |
|
Test de Chow: F =
12.051548. Sig.= 0.000 |
||||
En
ambas pruebas, aunque más notoriamente en lengua que en matemática, la bondad
de ajuste del modelo [1] ha disminuido de 17,2% a 15,5% y de 19,1% a 14,3%
respectivamente. Es decir que tal como ha sido especificado el modelo y más
generalmente, en la forma en cómo se han medido las teorías centrales de este
trabajo, la capacidad explicativa de la desigualdad ha disminuido entre un año
y otro. En segundo lugar, tengase presente que el coeficiente de regresión
parcial para el sector institucional disminuye entre un año y otro, aunque de
nuevo, más para lengua que para matemática. En forma sustantiva podría decirse
que el mero hecho de estar en una escuela privada genera ahora una menor
desigualdad educativa. La pregunta de rigor es nuevamente si puede atribuirse a
la Reforma este hecho y ahí dar por contrastada la hipótesis 4 b).
Sin
embargo, con esta evidencia aún no se puede avanzar más allá en la
interpretación. El Test de Chow realizado prueba que la estructura general del
modelo especificado para Lengua es distinta en un año y en otro pero como
señala Gujarati (2000: 499-503) no permite contrastar si el cambio estructural
obedece a un cambio en la constante, en alguna de las pendientes o en ambos
casos. A los efectos de realizar un segundo ajuste y probar diferencias de
parámetros, se formula el modelo [1 b] utilizando la técnica de la variable
dicotómica, con efectos interactivos, desarrollada por Gujarati, para probar si
los cambios se verifican en las pendientes. Una prueba estadísticamente significativa de
cambio estructural no permite estrictamente inferir que el mejoramiento se debe
a la Reforma, ya que un cambio en cualquiera de los parámetros podría ser
producto meramente del sector privado y no del público.
[1
b] Y = B 0 + B1
kfg + B2 eduini + B3 sector + B4 reforma +
B5
Ref * kfg + B6 Ref* Edwin + B7 Ref * privada +e
Donde: Y porcentaje de respuestas
correctas en lengua
kfg volumen de capital familiar
global del niño
eduini años de educación inicial
cursados
sector si la escuela a la que concurre
es privada (1) o pública (0)
Reforma tiene valor 1 para el año 1999 y para
todos los niños independientemente de la escuela a la que asistieron.
Ref*KFG es la interacción entre Reforma y
capital familiar global
Ref*Edunini es la interacción entre Reforma y años de
educación inicial
Ref*Privada es la interacción entre Reforma y sector
privado.
Siguiendo
esta lógica de capturar con variables dicotómicas tanto los efectos principales
como las interacciones de la Reforma, la re-estimación de ambos modelos en cada
uno de los tres pasos del proceso de análisis, fue confirmando los hallazgos
preliminares del Test de Chow, aunque introdujo impactos realmente
interesantes. El más importante de todos fue sin dudas observar que no hay un
efecto principal de la Reforma para todo el sistema educativo. Se observan más
bien, que a medida que se introducen las interacciones con las restantes
variables explicativas son éstas las que resultan explicativas del cambio
estructural en lengua y también en
matemática. Los resultados se presentan en el cuadro 6.
Cuadro
6. Determinantes de los aprendizajes en Matemática y Lengua en Uruguay (1996-1999)
estimados con MCO y con corrección de White para heterocedasticidad
|
Regresores |
|
Matemática |
Lengua |
|
Constante |
B 0 |
45.577 |
54.670 |
|
Sb White |
(0.736) ** |
(0.767) ** |
|
|
Capital familiar global |
B |
0.627 |
0.781 |
|
Sb White |
(0.044) ** |
(0.045) ** |
|
|
Familia monoparental |
B |
- - |
-0.644 |
|
Sb White |
- - |
(0.238) ** |
|
|
Familia biparental reconstituida
consensual |
B |
-1.273 |
-2.348 |
|
Sb White |
(0.362) ** |
(0.387) ** |
|
|
Familia biparental reconstituida
formal |
B |
-1.565 |
-2.139 |
|
Sb White |
(0.318) ** |
(0.349) ** |
|
|
Número de hijos |
B |
-0.286 |
-0.655 |
|
Sb White |
(0.060) ** |
(0.063) ** |
|
|
% familias biparentales estables
formales en la escuela |
B |
0.086 |
0.084 |
|
Sb White |
(0.007) ** |
(0.008) ** |
|
|
Interacción Capital con educación
inicial |
B |
0.172 |
0.133 |
|
Sb White |
(0.011) ** |
-(0.011) ** |
|
|
Sector de la escuela |
B |
-0.761 |
0.806 |
|
Sb White |
(0.292) * |
(0.278) * |
|
|
Escuela de contexto favorable |
B |
-5549 |
-5153 |
|
Sb White |
(0.389) ** |
(0.311) ** |
|
|
Escuela de contexto medio |
B |
-8.135 |
-7.963 |
|
Sb White |
(0.365) ** |
(0.347) ** |
|
|
Escuela de contexto desfavorable |
B |
-10.758 |
-9.849 |
|
Sb White |
(0.390) ** |
(0.379) ** |
|
|
Escuela de contexto muy
desfavorable |
B |
-12.333 |
-12.848 |
|
Sb White |
(0.408) ** |
(0.404) ** |
|
|
Escuela de Montevideo |
B |
- - |
-0.642 |
|
Sb White |
- - |
(0.200) ** |
|
|
Sexo del alumno |
B |
- - |
3.678 |
|
Sb White |
- - |
(0.177) ** |
|
|
Malestar personal |
B |
-2.489 |
-3.011 |
|
Sb White |
(0.223) ** |
(0.239) ** |
|
|
Interacción Reforma con Capital |
B |
0.343 |
- - |
|
Sb White |
(0.034) ** |
- - |
|
|
Interacción Reforma con sexo del
alumno |
B |
- - |
2.212 |
|
Sb White |
- - |
(0.376) ** |
|
|
Interacción Reforma con Escuela de
contexto muy desfavorable |
B 3 |
2.821 |
2.846 |
|
Sb White |
(0.558) ** |
(0.553) ** |
|
|
R2 ajustado |
|
213 |
238 |
|
Máx. valor Condition Index |
|
23,392 |
28,126 |
Ahora
bien, ¿cuáles de los cambios estructurales identificados entre 1996 y 1999
pueden ser atribuidos causalmente a la Reforma Educativa?. Esta es una pregunta
compleja de responder dado el tipo de información disponible. Las estimaciones
de los modelos muestran tres interacciones significativas: con el sexo del
alumno, con el contexto muy desfavorable y con el volumen del capital. De éstas
las dos primeras son predictores del logro en la prueba de lengua; para
matemática se identifican las dos últimas. Quiero concentrarme ahora en las dos
últimas.
Luego
de tres años, el efecto más nítido de la Reforma ha sido disminuir la
desigualdad educativa causada por la segmentación dentro del propio sistema. Los componentes focalizados de las
políticas han reducido en casi 33% la desventaja en la estructura de
oportunidades que tenía un niño por asistir a una escuela de contexto muy
desfavorable. En ningún otro contexto la Reforma tuvo un efecto
estadísticamente significativo, lo cual coincide con la comparación de
resultados que la UMRE realizara en 1999.
¿Qué
puede explicar los diferentes resultados en Lengua y Matemática? Cuando se
repasa con cuidado cuáles fueron los componentes de política que tuvieron por
objeto las prácticas pedagógico-didácticas, se cae en la cuenta que se
concentraron sobre la lecto-escritura. De hecho, las jornadas de capacitación
de 1999 sólo fueron en el área de Lenguaje, porque no había “masa crítica” en
la Didáctica de la Matemática escolar para formular nuevas orientaciones
prácticas. En consecuencia es razonable que cuando se realiza el Test de Chow
para probar cambio estructural, este de un resultado negativo para matemática y
sea inferible en lengua.
Una
doble focalización en el contexto muy desfavorable y en el área de lengua
permite una interpretación más enriquecida de la interacción registrada entre
Reforma y capital. Tres años más tarde la pendiente del capital familiar global
se ha incrementado de 0.6 a 0.9, es decir un 50%. Surgen preguntas. ¿Significa
esto que la Reforma ha incrementado la desigualdad como una consecuencia no
querida de la focalización? ¿La falta de señales respecto a matemática y a las
escuelas de contextos favorables provocó un cambio de actitud en las familias
en relación a garantizar la transmisión intergeneracional del capital?.
El
análisis realizado permite realizar inferencias en alguna medida paradójicas.
Por un lado, el predictor individualmente más fuerte del modelo es el capital
familiar global; capaz de determinar algo más del 15% de la varianza de los
logros. Esto confirma la centralidad de los procesos de socialización familiar
(lenguaje y control social) y la dependencia del aprovechamiento que el niño
hace de la estructura de oportunidades que le brinda la escuela. Pero, por otro
lado, las teorías reproductivistas han tenido siempre la pretensión de agotar
toda la explicación; esto es, un alto coeficiente de determinación.
Los
datos provistos por las evaluaciones uruguayas hacen pensar que al menos en el
nivel de Primaria, el reproductivismo cultural está lejos de ser la causa eficiente del aprendizaje y una
explicación de fracaso o del éxito escolar en estos términos resultaría por demás
restringida e insatisfactoria con el conocimiento acumulado.
Una
reflexión adicional merece la teoría del capital social. Los modelos han usado
como categoría de contraste la estructura de capital social intra-familiar que
la teoría señala como más beneficiosa para el niño: es decir padre y madre
casados. Contra esta situación, resulta interesante hallar que no existen
desventajas en el dominio Matemático para los niños que viven en hogares
monoparentales. En el aprendizaje de la Lengua el efecto es muy leve (cambios
menores al 0,5%) y si se tomara un nivel de significación más riguroso no se
podría descartar que fuera igual a cero. Tampoco son negativas las situaciones
de unión consensual estable, lo que cuestiona ciertos ideológicos sobre la
presunta incertidumbre que puede traer este tipo de relaciones sobre el niño.
En cambio, resulta desfavorable a los niños el número de hermanos que tengan y
la creación de nuevas redes familiares por parte de la madre, sea en la forma
consensual o legal.
La magnitud
significativa pero reducida que tiene el efecto composicional del capital
social medido a través del porcentaje de familias biparentales estables
formales también contribuye a relativizar la argumentación más corriente. Es
decir, tampoco la hipótesis más gruesa de Coleman (1988) respecto a la relación
entre el número de adultos, las interacciones y la estructura de capital parece
no contar con evidencia para sostenerse.
Debo
reconocer que las mediciones utilizadas del capital social son muy simples pero
también lo son las hipótesis iniciales de este enfoque y muchos indicadores que
generalmente se utilizan para hacer inferencias sobre el capital social. Tal
vez sea necesaria una revisión más detallada de la lógica de la teoría a los
efectos tanto de mejorar las hipótesis como las mediciones (Pastón, 1999).
La
estimación de los efectos composicionales ha arrojado resultados interesantes
que complejizan aún más la interpretación teórica. La diferencia entre un niño
que está en una escuela de contexto muy favorable y otro que está en un
contexto muy desfavorable, manteniendo todas las restantes características
constantes es de 12 puntos porcentuales; una magnitud mayor a todo el rango del
capital familiar global. Esto obliga al menos a revisar los niveles de análisis
en que se propone la teoría reproductivista y también a considerar si este
fuerte condicionamiento estructural no es más apropiadamente modelizable
mediante modelos que respeten la estructura multinivel de este problema. Estoy
abogando claramente por generalizar el uso de modelos HLM para este tipo de
análisis.
La
cautela anteriormente citada (Myers, 1995) resulta avalada por los modelos
finales, dado que el efecto global de los años cursados en la educación inicial
no parece ser de gran magnitud. La pre-escolarización es más importante en el
aprendizaje matemático que en el domino de la lengua. Aunque si bien esto
podría hacer pensar en que la educación inicial obraría de igualadora, en
realidad la experiencia pre-escolar se encuentra multiplicada por el capital
familiar. Con lo cual el aporte final resulta muy reducido.
La
desigualdad de partida no desaparece sino que se ha anticipado y probablemente
sea mayor si se incluyen medidas de cualificación de los programas
pre-escolares. Esto hace pensar nuevamente en los fundamentos pedagógicos que
se han dado para la extensión del ciclo y la utilidad que las familias pobres
le otorgan al servicio estatal. Probablemente más allá de los propósitos
iniciales, los programas hayan ido adquiriendo un valor asistencial en las
zonas más pobres de las ciudades. Todo lo cual haya terminado por incrementar
la segmentación del sistema educativo. De ser así, es probable que en unos años
más la asistencia a la educación inicial ya no registre efectos independientes
sobre los logros y haya sido absorbida por las variables de estratificación
social. Estos hallazgos habilitarían a incorporar la asistencia al pre-escolar
a la medición del impacto de la clase social, a través de una medida ampliada
de capital.
Una vez
que se introducen los controles apropiados, la ventaja de concurrir a una
escuela privada prácticamente desaparece. En el caso de matemática, la relación
entre privado y aprendizaje pasa a ser negativa (4,8 % a - 0,8%, cuadros 4 y 6)
una vez que se introducen los efectos de capital social, los efectos
interactivos y composicionales y los controles finales. En el caso de lengua,
pasa del 6% (cuadro 5) al 0.8% (cuadro 6).
La
evidencia hallada no resulta consistente con la hipótesis propuesta ni en
general con el enfoque neoinstitucionalista a que se ha hecho referencia. La
escuela privada no hace diferencia académica con la escuela pública a pesar de
contar con amplias facultades para la contratación y despido de maestros, para
el diseño de adaptaciones curriculares y para generar ofertas educativas más
atentas a las demandas expresadas por las familias-clientes.. Las diferencias
observadas inicialmente (cuadro 3) tienen un origen familiar y no institucional
u organizacional. Quienes concurren a la escuela privada han pasado por un
proceso de auto-selección económico y social. Dados los costos de la educación,
sólo pueden concurrir a ella las familias de mayor capital económico. Pero
también familias de alto capital cultural, como ha sido reiteradamente descrito
en los informes de evaluación de la UMRE (1997; 1999b).
Pero a
su vez, estas familias tienen mayor capital social “intrafamiliar”, dado que
tradicionalmente el sector católico, predominante entre los colegios privados,
siguiendo los dogmas de la Fe, ha recreado en mayor o menor medida, la censura
a las familias que no son del tipo biparental, estables y formales (UMRE, 1997).
Las diferentes posiciones en el mercado (económico y simbólico) son
reproducidas en la escuela, sean privadas o públicas. Dicho en forma más
contundente, la escuela privada no contribuye ni a una mayor igualdad ni a una
mayor calidad educativa.
Este
hallazgo resulta particularmente importante en el marco del debate sobre la
extensión del neoinstitucionalismo a las políticas educativas y ha venido
siendo corroborado a través de distintas investigaciones en distintos países
(Lee y Bryk, 1989; Lee et al., 1998; McEwan y Carnoy, 1998 [12]). Buena parte de la crítica actual
tanto a la Reforma como al sistema educativo centralizado del Uruguay se basa
en que el sector privado tiene la capacidad de ser más eficiente y eficaz.
Estos resultados muestran que dicha afirmación no es correcta.
Otro
tipo de valoraciones provocados por estos hallazgos se realiza al observar la
bondad de ajuste del modelo final, tal como ha sido especificado siguiendo las
teorías y enfoques predominantes en los estudios de estratificación del
aprendizaje en sociología de la educación.
Los dos
modelos de lengua y matemática alcanzan a explicar un poco menos de la cuarta
parte de la varianza en los aprendizajes. Esto puede ser evaluado siguiendo a
Greene (1999) como muy satisfactorio dado el tipo de datos individuales con los
que se trabajan; el ajuste está dentro de los cánones econométricos. Sin
embargo, reconocer que más de un 75% de la variación no es explicable por la
combinación de mediciones de los enfoques reproductivistas y
neo-institucionalistas resulta un aspecto importante a concluir, vistas las
pretensiones fuertes de las hipótesis. Esto cuestiona las pretensiones
exhaustivas actualmente existentes en sociología de la educación y empieza a
plantear un problema de desarrollo teórico.
Más
aún, es interesante notar que en términos generales, la explicación del logro
en matemática involucra las mismas variables que la explicación del logro en
lengua con algunas excepciones importantes a tener en cuenta. La teoría
disponible es levemente más eficaz en explicar los aprendizajes en lengua: el
modelo final incluye 18 variables contra 14 y alcanza un R2 = 0.238
frente a las 14 variables de matemática y al R2=0.213
respectivamente. Hay seis variables que se comportan diferentemente en relación
al modelo de matemática. El indicador de sector es el más notorio ya que en
lengua tiene un valor positivo en tanto que en matemática es negativo. La
pertenencia a una familia monoparental, el sexo del alumno, la interacción entre
la Reforma y el sexo del alumno y la residencia en Montevideo no tienen efectos
en matemática pero sí en lengua. El período 1996 a 1999 no ha tenido incidencia
en la determinación de clase en el aprendizaje de Lengua, pero sí en
Matemática.
Todos
estos elementos contribuyen a formular una imagen distinta.
La homogeneidad
de determinaciones que suponen los enfoques no parecería ser la conceptualización
más adecuada a lo observado. Si bien los factores que explican la desigualdad
son genéricamente los mismos, hay aspectos que tienen incidencia diferencial
y que vuelven sobre la teoría exigiendo cierta sofisticación. Las fuentes
de la estratificación de los aprendizajes son más restringidas en matemática
donde parecería haber una dependencia global levemente menor del entorno escolar
y más concentrada en el capital familiar global. El Lenguaje en cambio parece
estar afectado negativamente por la gran ciudad, pero favoreciendo los desempeños
de las niñas frente a los varones, y mejorando aún más este desempeño como
efecto de la reforma. ¿Qué puede estar explicando estas diferencias? Tal vez
un retorno a los estudios sociolingüísticos de Bernstein resulte aquí más
apropiado que el análisis sobre el consumo cultural (DiMaggio, 1982; De Graaf
et al., 2000).
Dos son
las ideas principales con las cuales quiero concluir.
La
primera y más inmediata tiene que ver con la persistencia de la desigualdad
educativa en el Uruguay a pesar del fuerte programa de Reformas emprendido
entre 1996 y 1999. La estratificación social de los aprendizajes se ha incluso
incrementado entre ambas fechas para el área de matemática en un fenómeno
identificado pero aún no explicado.
También
es necesario reconocer que esta persistencia se verifica junto con un impacto
positivo: la reducción de la segmentación del sector público por efecto del
mejoramiento de los aprendizajes en las escuelas de contexto más desfavorable.
Esquemáticamente sería necesario ahondar más para conocer qué componentes de la
Reforma han permitido fortalecer la acción pedagógica en ese contexto e
incrementar su clausura operacional frente a un entorno adverso.
Las
hipótesis neoinstitucionalistas en educación han sido desconfirmadas en este
estudio. Como en los trabajos más recientes realizados en Estados Unidos y en
Chile, la escuela privada no es más efectiva que la pública puesta a trabajar
con un mismo tipo de alumnos. Es cierto que podría objetarse que durante todo
el período de la Reforma, poco hubo de coordinación con el sector privado. Sin
embargo, la propia objeción se vuelve en contra ya que muestra la debilidad del
sector para emprender innovaciones pedagógico-didácticas y organizacionales.
Más sintéticamente, la educación privada en nuestro país no tiene hoy en día
capacidad para resolver los problemas de desigualdad en la educación primaria.
Ahora
bien, si la primera conclusión tiene consecuencias en el plano del debate sobre
las políticas educativas, la segunda guarda relación con la propia disciplina.
Este estudio ha puesto en acción las teorías más importantes y más
fundamentadas para explicar los aprendizajes; el “main stream” académico.
Sin
embargo, sólo alcanzan a explicar un poco menos de la cuarta parte de la
varianza. Tampoco la inclusión de variables de control geográfica, de género y
composicionales mejora notoriamente el ajuste. Estos resultados contrastan con
la lectura de los textos teóricos, en particular de las fuertes pretensiones
explicativas a que siempre ha aspirado el reproductivismo. Sin embargo, y por
paradójico que pueda resultar para una teoría contestaría de la educación, el
reproductivismo ha adquirido un status de “teoría cuasi-oficial” dada su
extensión en los ámbitos del magisterio. El fracaso escolar ha sido explicado
por la pobreza. Me uno así a los cuestionamientos que hiciera Tedesco (1985)
hace más de quince años a la introducción de una corriente que ha sabido
abrirse poco a los requerimientos explicativos de los procesos educativos
latinoamericanos. Las actuales búsquedas del propio Bourdieu hacia una teoría
de las prácticas que trascienda los estructuralismos rígidos del
reproductivismo se aparecen como un camino interesante para salir del
estancamiento. Otro camino es volver a considerar los procesos escolares desde
una visión psicológica; un tipo de explicación que ha sido relegada desde los
años 70. El desempeño del indicador de “malestar personal” mostrado en este
estudio parece promisorio. También es posible pasar a pensar estos problemas
incorporando decididamente una explicación organizacional sobre los
aprendizajes. Dados los resultados examinados, es muy probable que una parte de
la varianza sea atribuible al tipo de organización en la que los alumnos
vivencian su escolaridad. El examen de la desigualdad educativa tiene ante si
desafíos importantes que requerirán de intensos trabajos teóricos y
metodológicos que sepan escapar creativamente a los bloqueos en que se
encuentran las teorías clásicas.
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Ed. Administración Nacional de Educación Pública.
Cuadro
A.1. Indicadores de dificultad de las pruebas equivalentes de matemática y
Lengua para el pre-test de equivalencia de pruebas realizado en 1998. En porcentaje
de alumnos suficientes
|
Matemática |
Lengua |
||||
|
Área de competencia |
Prueba 1996 |
Prueba 1999 |
Área de competencia |
Prueba 1996 |
Prueba 1999 |
|
comprensión conceptos matemáticos |
42.2 % |
42.8 % |
Comprensión de textos argumentativos |
57.3 % |
58.0 % |
|
aplicación de algoritmo |
52.1 % |
52.8 % |
comprensión de textos narrativos |
69.7 % |
66.7 % |
|
resolución de problemas |
47.2 % |
46.9 % |
reflexiones sobre el Lenguaje |
50.8 % |
49.6 % |
|
Total prueba |
46.8 % |
46.9 % |
Total prueba |
59.3 % |
58.1 % |
Fuente:
UMRE (1999: 7).
Cuadro
A.2 Indicadores de confiabilidad alfa de Cronbach para las pruebas de matemática
y Lengua 1996 y 1999
|
|
1996 |
1999 |
Matemática
|
0,789 |
0,737 |
|
Lengua |
0,802 |
0,765 |
Fuente:
Para 1996, Ravela et al. (1999: 139). Para 1999 elaboración propia en
base a los datos de la Evaluación 1999.
Cuadro
A.3. Comparación de los niveles de cobertura de las Evaluaciones de 1996 y
1999
|
|
1996 |
1999 |
|
Total alumnos evaluados en al menos
una prueba |
46633 |
4988 |
|
% cobertura sobre matrícula real a
octubre de ese año |
98,2% |
97,5% |
|
% encuestas familias devueltas
sobre el total de niños evaluados |
98,5% |
94,9% |
|
Número de grupos |
1938 |
177 |
|
Número de escuelas |
1294 |
163 |
Fuente:
Elaboración propia en base a los datos de las Evaluaciones de 1996 y 1999.
Cuadro
A.4 . Comparación de los resultados en matemática y Lengua para 1996 y 1999.
En porcentaje de alumnos suficientes según contexto sociocultural
|
|
Muy favorable |
Favorable |
Medio |
Desfavorable |
Muy desfavorable |
|||||
|
|
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
|
% alumnos Suficientes en Lengua |
85,4% |
88,0% |
70,2% |
73,9% |
58,4% |
61,5% |
48,5% |
51,4% |
37,1% |
46,7% |
|
Diferencia 99 y 96 |
+ 2,6 |
+ 3,7 |
+ 3,1 |
+ 2,9 |
+ 9,6 |
|||||
|
Margen de error muestral para 1999 |
+ / - 4,3 |
+ / - 5,3 |
+ / - 7,5 |
+ / - 5,0 |
+ / - 5,6 |
|||||
|
|
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
1996 |
1999 |
|
% alumnos Suficientes en Matemática |
66,4% |
71,2% |
46,2% |
51,5% |
34,0% |
39,4% |
24,1% |
27,9% |
16,7% |
27,9% |
|
Diferencia 99 y 96 |
+ 4,8 |
+5,3 |
+ 5,4 |
+ 3,8 |
+ 11,2 |
|||||
|
Margen de error muestral para 1999 |
+ / - 7,1 |
+ / - 5,6 |
+ / - 8,1 |
+ / - 5,0 |
+ / - 5,4 |
|||||
Fuente:UMRE
(1999: 29).
[1] Este trabajo forma parte de la Investigación de
Tesis de Doctorado “Distribución del conocimiento escolar: clases sociales,
escuelas y sistemas educativos en Latinoamérica” que el autor desarrolla en el
Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México bajo la dirección del
Dr. Fernando Cortés Cáceres. El uso de la información estadística sobre Uruguay
ha sido autorizada por Resolución del Consejo Directivo Central de la
Administración Nacional de Educación Pública del Uruguay, Acta 57 / 2 del 15 de
agosto del 2000.
[2] La diferencia entre escuela privada “habilitada” y
“autorizada” tiene que ver con la aplicación en el primer caso del Programa de
Educación Primaria oficial en las primeras y la adopción de otro programa en
las segundas. En este último caso, los alumnos deben rendir un examen para
acreditar sus conocimientos e ingresar a la educación oficial.
[3] Los ponderadores aplicados variaron entre un mínimo
de 0.8 en escuelas públicas de contexto desfavorable y muy desfavorables, y un
máximo de 2.78 para las escuelas rurales. Los resultados con y sin ponderador
fueron comparados para comprobar si estos introducían modificaciones
significativas en los resultados; no existieron elementos para afirmar tal
cuestión.
[4] Antes de establecer un juicio definitivo sobre el
valor político de esta mejora, resulta interesante recordar que en Chile, la
evaluación realizada en 1998 mostró que los alumnos de 4to básico no habían
mejorado en nada entre la fecha y 1994.
[5] Esta conceptualización ha sido tomada en estos
términos de Francisco Matinez (1996: 9).
[6] Este
paper utiliza sin embargo, un modelo HLM que le permite lidiar mejor con el
problema de “datos anidados”.
[7] Coleman supone y testea la hipótesis de que en
realidad es la posición del niño en el orden de nacimientos lo que afecta su
acceso al capital social intrafamiliar.
[8] El adjetivo “máxima” se atribuye sobre el supuesto
de que desde el nacimiento hasta el momento de levantar la información, la
relación conyugal ha sido inalterada; esto es aproximadamente 12 años. Por su
parte el calificativo de “reconstituida” se refiere a la posibilidad de que
durante ese período de tiempo, haya habido al menos en una ocasión, una formación
de una nueva de pareja.
[9] El análisis se restringe a la figura masculina,
porque dadas la legislación de familia en Uruguay, la tenencia de los menores
se asigna preceptivamente a la madre en todos los juicios de divorcio; son
excepcionales los casos contrarios. Por tanto, el divorcio implica que la madre
queda con sus hijos y eventualmente aparece una figura masculina. Se supone por
extensión, que en el caso de parejas no legalmente vinculadas por matrimonio,
la situación es la misma.
[10] La Iglesia Católica centró su disputa en torno al
papel social en la formación de valores y en el respeto a las inclinaciones de
los padres, pero no tocó el tema de la calidad de la enseñanza. Sí lo hizo el
libro de Pablo da Silveira (1995).
[11] Por ejemplo, varias escuelas privadas recomendaban
a los padres comprar los nuevos textos diseñados para las escuelas públicas y
que no eran obligatorios; los materiales teóricos y las actividades de taller
desarrolladas en los diversos cursos de capacitación prontamente fueron
llevados y replicados en varias escuelas privadas. No hay estudios empero que
establezcan qué nivel de generalización tuvo este “efecto de demostración” del
sector público al privado.
[12]
Este paper ha sido estudiado dada la gentileza del
Prof. Carnoy en enviarlo al equipo de investigadores de la UMRE.
© RINACE (2003) e-mail: RINACE@uam.es