Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación. Vol 1, núm. 1. 2003

Gray, J., Hopkins, D., Reynolds, D., Wilcox, B., Farrell, S. y Jesson, D. (1999). Improving Schools. Performance and potential. Buckingham: Open University Press. 168 páginas.

Mª Lourdes Hernández

SE + SI = ESI.

Esta extraña suma está orientando los intereses y la producción científica de un importante número de investigadores en todo el mundo. Y, si se cumplen las optimistas expectativas, el resultado de tal operación tendrá una importante repercusión en la dinámica de los centros docentes y en el desarrollo de sus alumnos, y contribuirá de forma significativa a la optimización de la calidad de la educación. Estamos hablando del nacimiento de un nuevo movimiento teórico-práctico denominado Mejora de la Eficacia Escolar, o con sus siglas inglesas ESI (Effectiveness School Improvement), nacido de la fusión del movimiento teórico de Eficacia Escolar (School Effectiveness -SE) y el movimiento práctico de Mejora de la Escuela (School Improvement -SI).

Desde que a principios de los años 90 comenzaran a aparecer las primeras publicaciones señalando la necesidad del encuentro de dos corrientes que, compartiendo objetivos comunes, habían caminado separadas durante más de 20 años, el número de artículos ha crecido considerablemente. De hecho, este nuevo movimiento es una realidad asumida por los investigadores de ambos enfoques. Sin embargo, apenas se ha comenzado a describir el camino a recorrer, a definir un futuro deseado: tras innumerables loas a la necesidad de la fusión, se ha hecho poco más que señalar las posibles aportaciones de este encuentro. Se echa de menos investigación en un movimiento que aspira a ser de investigación y práctica.

El libro que ahora presentamos pasará a la historia por ser la primera indagación científica que intenta asentar los cimientos base del nuevo movimiento de Mejora de la Eficacia Escolar. La estrategia seguida es sencilla: se analiza cada movimiento madre por separado, se estudian diversos programas de mejora de la eficacia escolar y, con todo ello, se sacan conclusiones. Esos tres pasos conforman las tres partes de la obra.

La primera sección, centrada en analizar los movimientos de Mejora de la Escuela y de Eficacia Escolar y las lecciones que hemos aprendido de ellos, comienza contextualizando la necesidad del nuevo movimiento en los cambios acaecidos en los últimos años en las escuelas británicas. Éste es un elemento necesario para comprender la obra y el nuevo movimiento: aparece en un contexto con amplia tradición tanto en Eficacia como en Mejora, y con interesantes hallazgos útiles para el funcionamiento de los centros de ese país. De aquí surge la primera reflexión: ¿es posible que la comunidad investigadora española se embarque en este nuevo movimiento sin haber realizado el recorrido previo? En los dos capítulos que cierran la primera parte, los autores recogen un excelente estado de la cuestión sobre la investigación y la aplicación práctica de estos movimientos. Sólo por los tres capítulos de esta parte ya merece la pena conseguir el libro y echarle un vistazo.

En el segundo bloque se muestran 12 estudios de caso de programas de mejora de la eficacia escolar organizados en cuatro capítulos. El objetivo de esta presentación es doble. Por un lado, forma parte de la metodología de investigación, pero también tiene otro objetivo: mostrar a teóricos y prácticos diversas propuestas de mejora. La experiencia ha demostrado que una forma útil de ayudar a un centro es mostrando a los agentes de cambio experiencias exitosas ya realizadas, en una especie de aprendizaje por observación. Además, es interesante la agrupación que hacen de los casos por temas, siendo estos mismos temas los que orientan cada descripción. Una buena sugerencia.

La última parte es la más sabrosa, son los resultados y conclusiones de la investigación. Y su título es sugerente: ¿Modelos de cambio? La idea es buscar puntos en común entre las 12 experiencias de mejora y, a partir de los mismos, ofrecer ayuda para prácticas posteriores.
Pero, ¿qué puede aportar una obra como ésta a la optimización del sistema educativo español? La respuesta sólo puede ser una: mucho. En primer lugar, puede ser útil para los investigadores. Estamos ante una obra que abre el camino hacia el que se va a orientar una gran parte de la investigación en educación. Es cierto que podemos recordar muchas líneas novedosas que, en poco tiempo, se han convertido en nada, pero creemos que éste no es el caso. Estamos demasiado acostumbrados a que los investigadores españoles se dediquen a "traducir" las aportaciones de líneas de investigación ajenas sin aportar nada nuevo. Un ejemplo: todo el mundo habla de la investigación mal llamada de las "escuelas eficaces" pero, ¿cuántas investigaciones empíricas se han realizado en España sobre el tema? Muy pocas, y quienes las han realizado no son quienes más hablan del tema. Conocer las últimas tendencias es un paso necesario para poder aportar algo realmente novedoso en el ámbito internacional.

Pero también puede aportar mucho a los docentes, a los directivos, a los administradores educativos... En estos últimos años estamos viviendo un doble fenómeno en nuestros centros. De una parte se está poniendo en práctica la recién alcanzada autonomía de los centros docentes en cuestiones organizativas, financieras y curriculares. De otro lado, diferentes iniciativas institucionales están fomentando la puesta en marcha de procesos de cambio en los centros docentes. Y aquí lleva ventaja la convocatoria de los "Planes Anuales de Mejora" del Ministerio de Educación y Cultura. Ambos hechos están generando que el sistema educativo y sus actores perciban la escuela como la unidad educativa fundamental, y reconozcan que mejorar la educación pasa por mejorar el centro docente. Y muchos centros españoles han comenzado a poner en marcha procesos de cambio. Sin embargo, el primer problema con que cuentan es la falta de recursos, de modelos... Esta obra puede ser una excelente ayuda.

La mejora de la eficacia escolar es más que la simple mejora. Por mejora se entiende cualquier proceso de cambio sistemático en el centro docente. Si se orienta este proceso de cambio a que la escuela optimice su labor hacia el desarrollo integral de los alumnos y su incidencia en la comunidad, si se tienen en cuenta las lecciones aprendidas de la investigación, si se entiende como imprescindible la implicación del conjunto del Claustro, familias y alumnado, si se otorga un papel fundamental a la dirección y se modifican tanto los procesos de enseñanza y aprendizaje que ocurren en el aula como las condiciones organizativas del centro, teniendo como base el desarrollo profesional de los docentes, estamos frente a un proceso de mejora de la eficacia escolar. Y este proceso puede ayudar a la mejora del sistema educativo español.

Así, desde esa doble perspectiva de ayuda a la investigación y a la práctica educativa, consideramos que es un buen libro. Es una lástima que la dificultad del idioma pueda hacer que pase desapercibido para muchos de sus potenciales lectores. Mientras alguna editorial española se decide a traducirlo, esperemos que las bibliotecas especializadas lo compren y forme parte de las bibliografías recomendadas en el currículo de nuestros futuros docentes y expertos en educación.

 

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